Sin reloj, pero con tiempo

Tesoro de las palabras fundamentales para vivir en el Siglo XXI

miércoles, 7 de julio de 2010

Historia secreta de una novela

Trepidante y mágica. Hay que buscarla en librerías de viejo (o casi); está en Tusquets Editor, Barcelona 1971. Tiene 75 páginas. Y es de lectura obligada, si no quieres que te pongan "punto negativo como lector".

Vargas Llosa levanta un documento impreso en letras verdes en el que nos cuenta por qué, para qué y cómo escribió “La casa verde”. Comienza desnudo, para vestirse poco a poco con la novela: los palacios interiores de las personas; los amuletos exteriores de ladrillo que manifiestan el poder de los individuos; la presencia mágica de las ciudades, como es el caso de Piura; el profundo respeto a lo humano. Todo acompañado por un personalísimo sentido del humor.
El acto creativo ocurre porque sí. El prodigio de la palabra es tan íntimo que sucede para uno mismo. Si los demás lo disfrutan, mejor para ellos.

martes, 6 de julio de 2010

En el zaguán de tu calor

Soy la persona
que no te fallará,
también tu penitencia,
el aire de tus manos.
Si pisas por el mundo por el que yo camino,
tú rasgarás mi ropa para alcanzar la carne
y rasgarás mi carne para alcanzar la sangre,
derramarás la sangre para tocar mis huesos,
machacarás los huesos para besarme el alma,
el viento y las montañas,
el fuego en las estrellas,
lo habrás visto ya todo
cuando quieras mirarme.

Soy la persona a
quien nunca fallarás.
Mi canto irá fundido con la brisa,
mis ojos congelados en tu tiempo.
Caminarás la tierra del polvo de mis huesos,
el sol se ocultará tras mi última mirada,
la luna será el grito que nunca te he ocultado.

Soy la persona
que no te fallará:
tus duelos y lamentos rellenarán mis pasos.

Soy la persona a
quien nunca fallarás;
seré tu sombra,
seré tú siempre
y llegará un momento
como un anochecer
que moverá las sombras,
enfriará la tierra,
congelará los ríos,
enquistará las plantas,
la tierra será oscura,
el río será oscuro,
nos quedaremos solos.

Somos las dos personas
que no se fallarán:
cantaremos juntos,
nos haremos juntos,
comeremos juntos,
viviremos juntos.

Somos las dos personas
que no se fallarán.

lunes, 5 de julio de 2010

Canción de amor al sol

Quiéreme con tu calor,
cariño, que yo te quiero;
quiéreme sol habanero,
dile a tu canción mulata
que su sonrisa de plata
quiero por invernadero.

Invernadero de versos,
canción de tupida calma
donde me habitan el alma
la vida, la luz y el viento
de la pasión que yo siento
cuando me mira una palma.

Una palma, un son, un ron,
un ronrón de horas despiertas
con las ventanas abiertas
para acoger al viajero:
querido sol habanero
déjame tus manos prietas.

Quiéreme con tu calor,
cariño, que yo te quiero;
quiéreme sol habanero,
dile a tu canción mulata
que su sonrisa de plata
quiero por invernadero.

Cordura, honor y compromiso

"Un encargo difícil" ganó el Nadal en 2005. Una historia equilibrada acerca de la inutilidad del rencor y la belleza de las actitudes transparentes y generosas. Un autor que dice lo que piensa, sin detenerse en lo políticamente correcto y sin destilar bilis.

Con una propuesta de actitud: “la vida es estar incómodo en algún sitio”, Zarraluki construye una novela de ganadores. Todos sus personajes, magníficamente presentados (el autor siempre nos sitúa, explica el porqué de su aparición y acota su estilo individual) y definidos con pulcritud, tienen algo que contar: unos su dolor, otros su miedo, algunos sus frustraciones, los más sus razones para vivir. Un mosaico de desheredados de la fortuna se convierte en la ocasión para reclamar la gloria de la persona por el hecho de serlo y reivindicar el derecho a sentir y expresar lo que se vive y siente.

Un encargo difícil: matar; difícil incluso para quien lo ha visto y sufrido ya casi todo, hasta el punto de estar moralmente anestesiado. De qué manera más bella ofrece Zarraluki una salida al personaje: lo difumina y crea un ambiente coral que se encarga de llevar la trama hasta la solución. Son los demás quiénes le resuelven la papeleta. Por eso es una novela de ganadores.

A veces hay que hablar, sacar los pensamientos que sobran...procurando que las palabras sean más interesantes que el silencio. Ése es el lugar del narrador omnisciente que entra y sale de los personajes: ora es Camila, ora Leonor o Felisa (el resto hace el coro de la tragedia, sin perder nunca su protagonismo en escena). Un narrador que presenta la frustración de una guerra en la que todos han perdido algo, sea su carrera, un ser querido, un proyecto, una razón, una obsesión, una bondad o una maldad. “Al final, lo único importante es no morir avergonzándonos de lo que hicimos”.

Cabrera es el escenario. Realmente es tal como la describe, la narra, la pinta y acaricia el autor. Una isla pequeña en la que cabe un mundo muy grande: sus aguas profundas y de azules apasionantes y varios conforman el paisaje que mece suavemente las historias: el militar responsable y perdido, el cantinero borracho, la cantinera mujer requetemujer (la más grande como persona, la que integra, resuelve sin juzgar y exige a los demás integridad y humanidad), la viuda desterrada, la hija inmolada, el pescador cabal, primario y fundamental. Todo un mundo de sensaciones y sentimientos. El mejor momento: la oración de Felisa por Pascual, de una humanidad infinita y elemental.

La obra está escrita con cadencia de llaut: a motor, despacio y firme. Tiene también la borda perfecta para la pesca de la literatura. No sólo abundan las metáforas, las comparaciones acertadas, las sinécdoques precisas y bien traídas, sino que las palabras ejercen de tales, dicen lo que quieren decir, no se escapan de la narración; los adjetivos definen el contorno de las descripciones con precisión y elegancia. Nota para los correctores: hay que vigilar la puntuación y los anacronismos.

Para aficionar a la lectura. Una novela escrita con tanto arte como oficio.

miércoles, 23 de junio de 2010

Concreto como el sol,
intrépido y distante,
el sueño del amor se parapeta
tras el agua de vida
vertida en canjilones de deseo.

Es literal y última
la verdadera fuente del calor,
porque se está extinguiendo.

El sol muere hace tiempo,
nosotros recogemos sus desechos
en forma de caricias, lametazos,
conjuntos de explosiones, quemaduras
y regocijo de la piel al aire.

¡Qué bien me siento cuando estoy desnudo
brindando la respuesta de mi cuerpo!

El sol es compañero,
como el amor maduro.

El gaucho insufrible

El mito, para crecer, necesita de la escena. Roberto Bolaño es un escenógrafo de mitologías contemporáneas, un diseccionador de los ismos, un precursor de la literatura del desarraigo. Elogio de lo comprensible: “ahora soy poeta y busco lo extraordinario para decirlo con palabras comunes y corrientes” (se arranca así, desde la p. 11).

Obra cortísima, tanto que hace daño. Literalmente se te cae de los ojos, se te escapa y te deja huérfano de imágenes. Escribe Bolaño como si se le agotaran las fuerzas en cada palabra, con golpes rápidos para economizar energía y afinar la precisión y la potencia de cada imagen. ¡Delicioso!

De Roberto Bolaño. En Anagrama.

El hombre que demostró el cristianismo

El esfuerzo, la valentía y la fe en Ramon Llull. Una obra preciosa de Santiago Mata, publicada por Rialp.

Extraordinario, porque se sale de lo común: biografía, ensayo, historia, filosofía, teología y novela en uno a la vez e individual en todo. Siempre he defendido que todo se puede explicar de manera fácilmente comprensible, aunque para ello hace falta dominar las artes que se desarrollan. Éste es uno de esos casos. La vida de Ramon Llull es una de las más interesantes de los últimos dos milenios en occidente: un hombre capaz de analizarse y analizar al hombre, de poner su contador a cero y recomenzar su vida en un ejercicio de humildad, coherencia y amor a Dios. Una vida ejemplar.

No resulta fácil narrar la vida de Ramon Llull. Es necesario acompañar la trayectoria del personaje con conceptos y categorías a menudo complejas y extrañas para el no iniciado: Mata acomete la tarea de manera clara y precisa, explicando sin pedantería, acotando con precisión, exponiendo con amplitud de miras y reflexionando con tanto respeto ―el que le alienta Llul― como fe y humildad. Este libro está escrito por una persona que cree que Jesucristo vive y que es necesario comunicarlo, labor a la que dedicó la mayor parte de su vida el biografiado.

¡Cuántos aprendizajes! Algunos creíamos que eran modernos los “mapas mentales”, el entrenamiento autógeno, la práctica de habilidades, el recurso a los gráficos, los diagramas lógicos. Pues bien, para Llull ya eran herramientas habituales de trabajo…en el siglo XIII. Un hombre que “viajaba para hablar con la gente, para saber qué pensaban y decirles lo que pensaba él… sobre Dios”. Un libro valiente éste de Santiago Mata, que, además, se lee tan fácil, engancha y apasiona tanto…; claro que el marco de los viajes, el Mediterráneo, ayuda: las cosas como son.

Una obra para “manosear las ideas y dar vueltas a las cosas”. Magnífico. De cabecera.